MENSAJE DEL PÁRROCO - 23 DE SEPTIEMBRE, 2022



Queridos feligreses de San Martín:

“Ay de los complacientes en Sión”, clama el profeta Amós en la primera lectura de este domingo. Uno de los efectos de la complacencia es que nos hace egocéntricos. Tendemos a alejarnos de las personas y actividades que nos desafían, o que exigen de nosotros una respuesta profunda. La complacencia se asocia con la comodidad, y la comodidad no siempre es algo malo. Pero la complacencia engendra una comodidad superficial en lugar de una paz profunda y estable. Los complacientes se consuelan en el lujo, las posesiones y los placeres corporales. No es de extrañar que un pueblo complaciente y cómodo se convierta en un pueblo impío. Permitir que Dios entre en nuestras vidas amenaza una vida de consuelo superficial.


En lugar de ser complacientes, estamos llamados a ser resilientes. Theodore Roosevelt resumió la resiliencia en un famoso discurso pronunciado en 1910, “El hombre en la arena”.


“No es la crítica que cuenta; no el hombre que señaló cómo tropieza el hombre fuerte, o dónde el hacedor de las obras podría haberlas hecho mejor. El crédito pertenece al hombre que realmente está en la arena, cuyo rostro está manchado por el polvo, el sudor y la sangre; que se esfuerza valientemente; el que se equivoca, el que se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin defecto; pero quién realmente se esfuerza por hacer las obras; y conoce grandes entusiasmos, las grandes devociones; que se gasta en una causa digna; que en el mejor de los casos conoce al final el triunfo de los grandes logros, y que en el peor, si falla, al menos falla mientras se atreve grandemente, de modo que su lugar nunca debe estar con esas almas frías y tímidas que ni la victoria ni la derrota”


En octubre haré un llamado a todos nuestros feligreses para que den un paso en la participación activa en la vida parroquial. El próximo fin de semana, 1 y 2 de octubre, humildemente les pido que den el siguiente paso en el apoyo ofertorio parroquial. No es exagerado decir que nuestra parroquia depende casi exclusivamente de las contribuciones que nuestros feligreses hacen semanalmente. El domingo 23 de octubre, les pido a nuestros feligreses que consideren involucrarse en uno de los muchos ministerios litúrgicos, espirituales, caritativos y catequéticos de San Martín. La Misa dominical es el comienzo y la culminación de nuestras vidas espirituales, pero se necesita mucho más para que esta comunidad funcione bien. Su “sí” a la misión de nuestra parroquia es un gran ejemplo de resiliencia en acción.


Suyo en Cristo,








P. David

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