MENSAJE EL PÁRROCO - 17 DE ABRIL DE 2022

Queridos Feligreses de San Martín,


¡Cristo ha resucitado! ¡Él ha resucitado de verdad! La misión de la Iglesia es proclamar esta gran verdad hasta el fin de los tiempos. Aquí hay algunas maneras en que lo hacemos:


1. El Cirio Pascual: Este gigantesco cirio que se enciende en Pascua y permanece encendido durante los 50 días de Pascua, es un signo del Señor Jesús resucitado. También lo encendemos en cada bautizo y, curiosamente, en cada funeral. En el bautismo, Jesucristo regala la vida eterna a la persona renacida por el agua y el Espíritu Santo. Al frente y en el centro de cada funeral, el Cirio Pascual nos recuerda que el Cristiano que ha perseverado en la fe, la esperanza y el amor ha pasado de la muerte a la vida. Purificado del pecado por la sangre de Cristo, esa persona puede reinar con Cristo en la fiesta de bodas eterna por toda la eternidad.


2. Domingo: El pueblo Judío celebraba el sábado como el día reservado para la adoración a Dios y el descanso. Después de la Resurrección, los primeros Cristianos comenzaron a celebrar el domingo como el día santo, porque es el nuevo e interminable Día que Cristo inauguró con su glorioso triunfo sobre la muerte. Si bien hay siete días en la semana, los Cristianos celebran el Domingo de Pascua como el “octavo día”, el primer día de la nueva creación. Cada domingo durante todo el año es una “mini Pascua”, un recordatorio semanal de que somos parte de la nueva creación de la humanidad redimida.


3. La pila bautismal: Muchas pilas bautismales son octogonales, es decir, tienen ocho lados. Esto ilustra el punto anterior, que a través del bautismo nos convertimos en parte de la nueva creación, y participamos en el Día eterno en el que vivimos por la luz de Cristo.


4. La Iglesia: Cuando el Pueblo de Dios se reúne en adoración comunitaria a Dios, especialmente en la Misa dominical, somos el cuerpo resucitado de Cristo aquí y ahora. Jesucristo está vivo no de una manera abstracta o de otro mundo, sino en su pueblo escogido. Él vive en nosotros y nosotros en él. Los dones del Espíritu Santo, la fe, la esperanza y el amor, y las otras virtudes de la vida cristiana son evidencia de que Cristo continúa bendiciendo, santificando, sanando y transformando el mundo a través del poder de su Resurrección.


5. La Eucaristía: ¡En la Eucaristía están contenidos todos los tesoros y gracias de Jesús! La Eucaristía es el mismo Señor Jesús resucitado. Al recibir la Sagrada Comunión con devoción y frecuencia, participamos cada vez más plenamente en su triunfo glorioso sobre el pecado y la muerte. Espero que la gloria de esta mañana de Pascua impulse a todos nuestros feligreses a tener hambre de la vida eterna que Cristo nos otorga generosamente en la Sagrada Comunión.


En el Señor Jesús Resucitado,







P. Dave

Párroco

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